Puerto Rico presenta su marca Centenario y convoca a la comunidad a sumarse a los festejos

 

La marca del Centenario de Puerto Rico busca representar nuestro legado fluvial y nuestro puerto rico en aguas profundas lo que posibilitó el desarrollo de la ciudad actual. El barco muestra la fuerza y pasión de nuestros pioneros, el trabajo pujante buscando siempre “proyectar hacia adelante”, tal cual menciona el Himno a Puerto Rico.
Elegimos como símbolo a Eva, la primera embarcación construida en Puerto Rico. Acompañada por supuesto por el número 100, que es una fusión del engranaje que representa a la industria y el cero. Incluyendo la referencia del año de fundación y el año actual.
Así comenzamos los festejos!
En los próximos días la Municipalidad de Puerto Rico hará una convocatoria a todos los que quieren aportar. Las ideas o sugerencias son bienvenidas a municipalidaddepuertorico@gmail.com. Agradecemos a todos aquellos que ya se han sumado!
Esta idea ha sido plasmada por el Diseñador Gráfico Marcelo Richter, a quien agradecemos.
Compartimos a continuación la historia de “EVA” primera embarcación construida en Puerto Rico, escrita por la Profesora Leonor Kuhn. 
En la historia temprana de nuestra ciudad fue construido un barco en este lugar, que luego hizo viajes regulares de Posadas a Montecarlo, transportando mercaderías y pasajeros. Una verdadera hazaña teniendo en cuenta las condiciones y tecnología de la época.
En la historia temprana de nuestra ciudad fue construido un barco en este lugar, que luego hizo viajes regulares de Posadas a Montecarlo, transportando mercaderías y pasajeros. Una verdadera hazaña teniendo en cuenta las condiciones y tecnología de la época.
¿A quién se le ocurrió y por qué?
José Hentz, un joven inmigrante de 26 años, casado, dos hijas, carpintero, vino por primera vez desde Brasil, solo, en diciembre de 1919. Tomó contacto con Carlos Culmey quien le manifestó que necesitaba a alguien que se hiciera cargo del aserradero de la Compañía Colonizadora.
José Hentz regresa en enero de 1920 con su familia y compra el aserradero que estaba ubicado en la actual intersección de la Avda. San Martín y la calle Maipú, Quintas 8 y 86 según el plano original de la Cía. Colonizadora.
En los primeros años de la década de 1920 el río Paraná era surcado por barcos de distintos registros brutos y características que suplían las necesidades de las poblaciones a ambos lados del Alto Paraná.
Pero resulta que el transporte de cargas y de pasajeros a pesar de la relativa regularidad del servicio no siempre satisfacía las necesidades de las comunidades a las que atendía. Así, las cargas de poco bulto y peso no siempre eran descargadas atracando la nave en la costa/puerto sino eran transbordadas a botes, al igual que en muchas oportunidades el “único pasajero” debía adaptarse al mismo sistema. Otras veces, si el barco llegaba con su pasaje oficial completo, no se detenía o no alzaba los casos de “pasajeros únicos”. Los Capitanes siguiendo directivas de las empresas propietarias de los barcos que aducían razones económicas, justificaban de esta forma su accionar. Con visión de futuro, José Hentz pretendió aprovechar esa veta del mercado y se decidió a construir el barco “EVA”.
José Hentz había invertido casi todo el capital en la adquisición del aserradero por lo que buscó un socio que lo ayudara a financiar los gastos que implicaba construir el barco: logró que Balduino Junges se asociara al emprendimiento y que se hiciera cargo de la adquisición del motor, el cardan, la hélice, el sistema de embrague, los engranajes de transmisión y la instalación de todo el conjunto, en tanto él se haría cargo de la adquisición de los troncos, del aserrado de los mismos, secanza de las tablas y tirantes, impregnación, ensamblado, calafateado, pintura final y del traslado del “barco” hasta el río, distante a unos 500 metros.
El plano fue elaborado por el Ing. T. Mitzner, un especialista alemán en cálculos de estructuras que José Hentz descubre trabajando en Puerto León para Seguín y Cía.
El proyecto que finalmente se decidió construir fue el de una nave de 18 metros de largo, destinada prioritariamente al transporte de cargas para lo que estaba prevista la incorporación de un guinche que facilitara la carga y descarga y un pequeño sector destinado a pasajeros, cuya capacidad estaba reducida a 8 personas.
La construcción del barco insumió todo el año 1923. La odisea mayor estaba por venir con el traslado del barco al río. (Recordemos que en la época el acceso al puerto era una larga y pronunciada bajada)
El barco fue montado sobre dos ejes de locomóviles de tres ruedas cada uno, una especie de ferrocarril tirado por todas las yuntas de bueyes existentes en la zona.
En el tramo final, el locomóvil fue atado a un robusto tronco y lentamente se aflojaban las cuerdas. A lo último el tronco empieza a ceder pero el barco ya podía ser desprendido de las sogas y tocar el agua. Al río se llevó solamente el casco de “EVA” y ya en el agua, se terminaron los detalles. Desconocemos la fecha en que “EVA” fue botado.
Las pruebas de navegación empezaron tan pronto como Balduino Junges, ayudado por un tal Nürenberg terminaron de instalar el motor, el cardan y la hélice.
Según los cálculos del Ing. Mitzner, el barco tenía un “porte bruto” de 12 toneladas y sorpresivamente, las autoridades encargadas de la habilitación, le asignaron 13 toneladas por lo que los propietarios se vieron en la obligación de incorporar como tripulantes a un maquinista habilitado y a un “práctico” lo que condicionó de entrada la rentabilidad del proyecto. Nunca se les explicó a los dueños en base a qué criterios se hizo dicho cálculo.
El “EVA” tenía un “desplazamiento” no cuantificable en la actualidad. El “desplazamiento” se expresa en toneladas y representa el peso máximo del barco con la carga completa, pasajeros, tripulantes sus efectos personales y con la carga máxima de combustible. Desde el principio y hasta que dejó de navegar por el Alto Paraná, estaba afectado al recorrido Posadas/PuertoRico/Montecarlo y viceversa.
No existen registros en los que consten la cantidad de viajes realizados. Lo que sí se sabe es que todos los viajes de Posadas hacia el norte eran con cargas y pasajeros completos, e incluso muchas veces el “desplazamiento” era superado por sobrecarga. Las más de las veces, la cantidad de pasajeros era mucho mayor a la originalmente prevista. La mayoría de estos pasajeros eran lo que en esa época se conocían como “mensúes” y que viajaban río arriba buscando el conchabo en obrajes y/o en establecimientos yerbateros. Por su relativo poco calado, “EVA” podía atracar en casi todos los llamados “puertos naturales”, lo que hacía el Capitán aunque fuera por un solo pasajero.
Con el tiempo Junges adquirió un motor nuevo a diesel-oil, con el cual se inician los viajes con más regularidad. A pesar de ello, el negocio no fue muy rentable. José Hentz vende su parte al socio y se dedica por completo al aserradero.
El barco Eva fue vendido y llevado para navegar sobre el río Paraguay con el nombre “La Verde”, donde se le pierde el rastro.
Hoy se lo reconoce a José Hentz como el primer industrial de la zona. Por esa razón, el acceso al Parque Industrial desde la Ruta 12, lleva su nombre.
Leonor Kuhn
Fuentes
Rauber Guido y Kuhn Leonor, Historias Inéditas de Puerto Rico II. Puerto Rico 2015
Rauber Guido y Kuhn Leonor “Nombres de calles” en Historias Inéditas de Puerto Rico. Pág.130/161 Ediciones Germania. Puerto Rico. 2013.
Rauber, Cleto. Puerto Rico 1919-1979, Sexagésimo Aniversario. (Folletos 1,2 y 3)
Rauber, Cleto. “Pioneros de Puerto Rico” 1979, 2 CD de grabaciones de entrevistas a pioneros 1979. Entrevista a José Hentz, grabación de 10 minutos, en el 2º CD, gentilmente cedidos por Rafael Fank.